sábado, 20 de marzo de 2010



Recuerdo perfectamente aquel día en el que, con lágrimas en los ojos, me dijo: "¿Sabes cuál es tu problema? Una falta total de empatía." Yo no pude evitar reirme y responderle: "¿Mi problema? ¿Por qué presupones que quiero comprenderte?"
Luego llegó el odio y tal vez en su memoria llevo máscara de monstruo.
No sé quién tenía más razón, simplemente no supe mentir.

La pianista lo advierte: "¡No tengo sentimientos!"
Y el miedo inunda la habitación.

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