viernes, 26 de marzo de 2010

"No tengo dudas al respecto: puedo predecirme correctamente casi siempre porque, por más que la opinión generalizada, aquí en Cambridge diga lo contrario, soy una persona con un comportamiento bastante coherente. Si otra gente (por ejemplo, mi amigo Harrison Mack y su mujer Jane) piensan que soy excéntrico e impredecible, ello se debe a que mis acciones y opiniones no son coherentes con sus principios, si es que tienen alguno. Pero aseguro que son coherentes con los míos. Y aunque mis principios puedan cambiar de vez en cuando -este libro, recuerda, se refiere a uno de esos cambios-, siempre los tengo en abundancia, más de lo que preciso en la práctica, y por lo general tienen que ver entre sí, de modo que jamás mi vida es menos lógica por el mero hecho de no ser ortodoxa."

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