He tenido un sueño precioso y terriblemente triste. Era el entierro de S, que nunca llegué a presenciar. Noche sin estrellas. Los asistentes flotando en el agua del mar, nunca la he visto tan oscura y tan fría. Silencio indescriptible. Dos caballos negros, brillantes, arrastran un ataud, del tamaño de un niño, luchando por no ahogarse. Yo abrazo la caja, ato una roca a ésta y dejo que se hunda.
Buenas noches, S, buenas noches. El luto infinito. El corazón enorme. Te quiero siempre. Siempre.
"Ante la inminencia del matadero ya no especulas demasiado con las cosas del porvenir, sólo piensas en amar durante los días que te quedan, ya que es el único medio de olvidar el cuerpo un poco, olvidar que pronto te van a desollar de arriba abajo."
C vuelve a descubrirme el mundo gritando "V, ¡ha vuelto a salir el sol!¡Lo sabía!" : )
No es cierto que nada me conmueva. Me conmueve el agua fría y oscura, la mirada de los pulpos y la sangre de los peces. La música lo suficientemente alta como para que el páncreas se te cambie de lugar. Vosotros, nosotros, que enlazamos una letra con otra y nos creemos creadores NO, lo siento, pero NO.
Hacía tiempo que no veía nada tan bonito como esto:
"Señor, serenas son Todas las horas Que derrochamos, si en Malgastarlas, Como en un jarrón, Colocamos flores.
No hay tristezas Ni alegrías tampoco En nuestra vida. Luego déjanos aprender, irreflexivamente sabios, A no vivirla.
Sino a dejarla flotar, Tranquila, serena, Permitiendo que los niños Sean nuestros profesores y que nuestros ojos sean Colmados por la Naturaleza.
A la orilla de la corriente, Al borde ,de la carretera, Cae erguida- Siempre en el mismo Respiro de luz De estar vivos.
El tiempo pasa, No nos dice nada. Crecemos envejecidos. Déjanos aprender, como si irónicamente, Nos observara partir.
Es inútil mientras Hacemos un gesto. No hay resistencia Al dios cruel Devorador sempiterno De sus hijos.
Permítenos recoger las flores, Permítenos humedecer Éstas nuestras manos En los apacibles riachuelos, De los cuales debemos aprender A ser apacibles como ellos.
Los girasoles siempre Están mirando hacia el sol, Déjanos marchar de la vida Tranquilos, sin abrigar Siquiera el remordimiento De haber vivido."
Es fantástico. Es jodido. Hace que mis manos tiemblen. No sé decir nada de lo que quisiera pero os pregunto que por qué no puedo ser soluble. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Joder. Combustión espontánea es lo máximo a lo que puedo aspirar. Fundirme con el aire. Verlo todo. Tampoco es mala idea. ¿Y qué pensarán los peces? Tienen frío, tienen frío y aunque en algún momento hayan llegado a pensar que lo saben todo, siempre tienen una duda acechando. Alguien les mira fijamente a la nuca. O a las aletas, o a lo que sea. Tal vez no lo conocen todo, y esta sospecha les hace nadar rápidamente de un lado a otro, no pararse nunca. Saben que no pueden ver lo que hay aquí, al otro lado. Bonitos, bonitos míos, yo os lo contaré. Os lo contaré en bajito, hasta que los pulmones me sepan a sal.
Voy a celebrar mi funeral cada siete años. ¡Bienvenida de nuevo, V! ¡Aplaudamos con manos nuevas, mordamos con nuevos dientes! Y la tierra sobre la carne muerta. Se acabó el cargar con ella.
El dibujo es de Laurie Lipton. ¡Huesos, huesos y huesos! ¡Que no sois más que huesos!