"El descubrimiento de este secreto marca el fin de la vida feliz y el comienzo de un período de desolación y de tristeza. Al revés del cordero de Dios, que borra todos los pecados del mundo, el conocimiento de la muerte borra todos los placeres de la tierra. (...)
El conocimiento de la muerte es lo que neutraliza todos los apetitos, haciendo vanos y como caducos los innumerables dones que se ofrecen a la percepción humana. Caducos, en efecto, pues todo lo que debe perecer ya está como muerto.
(...) El pensamiento que hiere de muerte no es el de saber acerca de mi desaparición, sino el de la igual desaparición, más pronto o más tarde, de todo lo que es susceptible de seducirme a mí como de seducir a cualquiera (...) Este fruto que degusto es más frágil que yo, aunque esté esculpido en mármol o inscrito desde hace milenios en el corazón y la admiración de los hombres. Por eso deja un gusto amargo, como dice Lucrecio, y tanto más amargo cuanto más apreciado sea. (...) La obra de arte que admiro, la persona que amo, el libro que escribo no me sobrevivirán, o apenas, y ya veo su desaparición en filigrana aun cuando yo sigo estando vivo. No soy yo quien deja todo eso; es todo eso, más profundamente, quien me deja a mí, que lo amo sin podérselo arrebatar a la muerte.
(...) ¿Es posible vivir después de haber conocido lo que no había que conocer, es decir, una vez reducidos yo y el mundo al estado de muertos vivientes? " Clément Rosset

Dear darkness, now it's your time to look after us.