Lo prometo, la llave estaba en la cerradura.
No es que no hubiera planeado métodos alternativos,
pero ahí estaba la llave, como si alguien
quisiera que entrara. Y entré. Ni siquiera había polvo.
Abrí un par de cajones y allí estaba.
Cerré intentando fingir no haber visto,
pero lo había visto.
Ahora tengo un secreto, un secreto que no
puedo contaros a ninguno de vosotros,
un secreto que casi me corta la respiración.
Y no puedo contaros nada.
Ojalá lo hubierais visto.
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