jueves, 29 de abril de 2010

-¿Un renunciamiento laico, vamos a decirle así?
-Tampoco. No renuncio a nada, simplemente hago todo lo que puedo para que las cosas me renuncien a mí. ¿No sabías que para abrir un agujerito hay que ir sacando la tierra y tirándola lejos?
-Pero el derecho de ciudad, entonces...
-Exactamente, ahí estás poniendo el dedo. Acordate del dictum: Nous ne sommes pas au monde. Y ahora sacale punta, despacito.

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